El que este libre de complejo que tire la primera piedra

“No hay cosa que me moleste más, que ver a una mujer gorda y dejada, ¿Qué les pasa? ¿No les importan sus maridos? O las gueras oxigenadas que no se cuidan el cabello, con las puntas como pelos de elote ¿Qué pretenden?, me da risa las mujeres que según ellas muy fitness tomándose fotos y la panza toda aguada por tanto embarazo”. Esas y muchas más críticas he escuchado de personas que obviamente  se sienten superiores para poder libremente juzgar a los demás y a mis ojos se ven ridículos criticando. Y ahí entro yo, juzgando al que juzga por juzgar, entonces dije basta, ¿Qué necesitamos los seres humanos para parar de juzgarnos y criticarnos? Y mi respuesta fue que nos valga madre los demás. Yo no puedo hacer que me dejes de criticar porque estoy gorda, ahora porque estoy flaca, que si tengo cara de mamona, que si soy full time mom, y miles de cosas más que he escuchado por ahí que se dice de mí. Lo que sí puedo hacer es no juzgarme yo y no juzgar a los demás, a lo mejor en un mundo paralelo la raza humana deja  su naturaleza de criticar al de a un lado, pero en lo que eso pasa yo trabajo en mi para que ya no juzgar al que juzga. ¿Y cómo hago eso? Me veo primero a mí antes que los demás. ¿Con que cara (por no decir con que huevos) voy a criticar a alguien de algo físico si yo sé que no soy un ángel bajado del cielo? O ¿con que moral le puedo decir a alguien estas bien o estas mal cuando no me he ganado muchas estrellitas en la frente que digamos? Y suponiendo que sí, que soy la primera en la lista en cuanto a físico, modales, estudios, comportamiento a todo lo que respecta lo “bueno” ¿por eso te voy a juzgar? Como se dice por ahí “habla más del que critica, que el que es criticado”

 

 

Hay personas que les valdrá gorro lo que digan los demás de ellos, pero para personas inseguras como yo jaja, es necesario trabajar en nuestros complejos, miedos, inseguridades o cualquier cosa que te ate a no mostrarte abierta al mundo. Cuando a una persona insegura la “atacas” se muestra a la defensiva (y lo pongo entre comillas por que las personas inseguras se sientes atacadas solas) y cuando a alguien sabe quién es, le haces una crítica, o se ríe contigo o te lo agradece.

 

 

Y algunos se preguntaran ¿y yo porque quiero mostrarme abierto al mundo? O incluso no necesito mostrarme abierto al mundo, y eso, está muy bien si así tú lo deseas, pero la realidad es que vivimos en comunidad y por más reservado que uno sea, tarde o temprano sale a flote tus complejos, entonces mejor sacarlos todos, decir como lucerito ¿yyyyy? Y sentirte liberado de una vez por todas, ganas tú y los demás no pueden hacerte daño. 

 

 

Uno va por la vida buscando la aceptación de los demás o intentando esa plenitud del ser, pero permitimos que lo externo gobierne lo interno y lo interno estropee lo externo, y eso exactamente fue lo que me paso a mí.

 

 

Mi complejo más grande es que tengo una carrera trunca que desde que me decidí tarde por empezarla, los tiempos no se alineaban para que yo pudiera arrancar. Madre divorciada, trabajo, dinero, desidia, indecisa, más trabajo, tiempo, más hijos e infinitos contra tiempos que se han puesto enfrente (o lo puedo llamar por su nombre y decir justificaciones)  y así he llegado a mis 38 años con ese “tabú” en mi vida.

 

 

Sé que una carrera universitaria te da más posibilidades de trabajo, conocimiento, relaciones y un crédito de esfuerzo que siempre he admirado, pero no te define ni te da el valor como persona y ahí es donde yo caí en ser la primera en juzgarme, compararme y hacerme menos por no tener un título en mi pared.

 

Con la edad he aprendido a no querer comerme el mundo, si no aprender a saborearlo, es verdad que ser psicóloga a medias no es algo que me enorgullece, pero tengo más de dos o tres  cualidades y virtudes que estoy explorando en mi ahora y el terminar mi carrera no lo tengo guardado en el baúl, solo es cuestión de honrar los tiempos y los espacios para cada situación y personas.

 

 

Cuando enfrentas tus complejos, nadie puede usarlos en tu contra, ni tú mismo. Ahora abiertamente lo puedo decir sin que me avergüence porque tengo otras cosas por las que me siento orgullosa. Cuando llegue el momento lo voy hacer y será una palomita más por la que daré gracias por lograrlo.

 

Ese “era” mi complejo más grande y me daba terror el que alguien me preguntara ¿Qué eres, que estudiaste? Ay nanita, no sabía ni como cambiar el tema. Estarlo escribiendo ahorita se me enchina la piel. Pero ¿Por qué me muestro tan vulnerable? Por qué busco fuerza!. 

 

 

Sólo tú sabes cuál es tu mayor complejo, pero así como juzgas los complejos de los demás, también los tuyos serán juzgados, así que ama a tu prójimo con sus imperfecciones, porque también nosotros las tenemos. Ama tus complejos, supéralos y si no puedes cambiarlos, compártelos, será menos el peso.

 

Saben que he comprobado que una persona insegura es la persona más fastidiosa con la que podemos convivir. A lo mejor se han topado con personas sangronas, celosas, criticonas, mal vibrosas, envidiosas, etc etc… y todo eso pues no es más que inseguridad en uno mismo, asi que si hemos sido alguien de ese tipo de personas, sanemos, al diablo mis complejos, al diablo los tuyos.

 

Con este escrito deseo despertar un poco lo que es la autonomía como personas y como manejamos nuestros deseos, nuestros gustos, sueños o anhelos. ¿Por qué juzgar al que piensa diferente? ¿Diferente a quién? ¿Por qué juzgar a la madre que da pecho en público a su hijo? No te están sacando los ojos, si no te gusta voltea a otro lado y ya, pero deja ser. ¿Por qué juzgar cuando no me gusta algo a mí? ¿Quién eres, Dios? No verdad, somos unos simples mortales que si nos morimos mañana la vida sigue, así que no hagas agria tu estancia, sanemos para dejar amor. 

 

En unos años más los invito a mi graduación, porque no he tirado la toalla!

 

El escrito más difícil diría yo, pero feliz de compartirlo…. No la pienso 1- 2 – 3 y share! Jaja…

 

 

Gracias por leer ♥