ArmandoME poco a poco....

Uniendo los pedazos de un corazón roto y decepcionada de mi misma puse un límite de ya nunca más lastimarme, nadie me había roto el corazón, lo había hecho yo misma.

 

En el primer y segundo escrito abran captado que tuve un crecimiento medio turbulento jaja (risa de nervios) así que soy fácil de notar que fui demasiado sensible y vulnerable ante las adversidades que se presentaban para forjarme fuerte. Experiencias se puede decir que he tenido muchas (ya se las iré contando) pero cuando una persona va a media luz por el camino es muy fácil tener bastantes tropezones, al principio duele y después si es el único camino que conoces en tu mente sólo queda acostumbrarte.

 

Crecí en un hogar rodeada de mucho amor, familia disfuncional, pero el amor que todo lo puede, me salvó. La enfermedad de mi madre durante toda mi infancia creó una lucha de valores y rebeldía durante toda mi vida. La libertad al ras de convertirse en libertinaje, la necesidad inmensa de evadir la realidad  al mismo tiempo que yo me forjaba el discernimiento entre que es bueno y que es malo para mí, mucha responsabilidad para mi corta edad. No lo logré, me perdí, me olvidé y me enterré (¿Qué fuerte verdad?).

 

Dos cosas me salvaron en este mundo, la primera fue mi hijo, por él es que “vivía” y la segunda fue la culpa al sentirme observada por mi familia. Ese conjunto fue lo que me rescató de que no se me olvide de dónde vengo y quien soy.

 

 Perdí la intención y mi propósito de vida, me olvidé de mí al no valorarme, no sabía decir que no a las cosas o personas que no beneficiaban mi vida y enterré por completo mi amor propio. Vivía para darles gusto a los demás, encajar, ser aceptada. ¿Herida? !Claro! Me colgué una etiqueta en el cuello que decía “es de la única manera que se vivir”, !de verdad! Decía, mi vida es dolorosa, pero es mi vida. Muy "orgullosa", no sabía ni que estaba diciendo. No sé si se han etiquetado a ustedes mismos, pero yo sí y es lo más absurdo que nos podemos hacer.

 

Septiembre 2008, conocí a mi esposo, de mi parte amor a primera vista, de su parte no jaja, pero de verdad los que no crean pues tal vez no me vayan a entender pero yo sí creo en el destino y en energía. En ese momento que lo vi sentí su presencia como algo muy familiar, algo muy cómodo, muy mío, me sentía como en casa, no sé cómo describirlo pero sabía que el sería algo importante en mi vida, como si mi alma lo estuviera esperando y había llegado el momento. El no sintió nada de eso jaja… me da risa, pero de que hubo match hubo match! Ya con eso, yo me sentía petrificada, ¿cómo alguien como yo que estoy acostumbrada a no ser feliz así de repente y de la nada voy aceptar a ser feliz? Imposible, no sé ni por dónde empezar. ¿Y si permito que no me tome en serio como personas anteriores? – me gusta demasiado, no podría permitir que no me vea como algo serio. ¿Qué tengo que hacer para que él se fije en mí? Ya no me iba a servir esa coraza de mujer cabrona y que nadie me lastima. ¿Qué tal si empiezas por valorarte Alejandra? Valórate y deja que las cosas fluyan, con la típica frase “si no te amas tu nadie más lo hará”, pues me tomé de ahí para ver si funcionaba y él me empezaba a hacer caso.

 

 En mi nuevo papel de valorarme, empezó a surgir magia dentro de mí, me gustó lo que empezaba a ver y lo que empezaba a notar, mis capacidades y cualidades volvieron a ser importantes, empecé a creer que realmente tenía un valor para que esa persona que fue mi motor y sin él saberlo yo poder decirle, ofrezco esto lo tomas o lo dejas y con el riesgo que no lo tomara, pero le iba a estar totalmente agradecida por haber ocasionado ese antes y después con su llegada. 

 

 

Con el amor propio se rompen patrones, con el amor propio eres dándote amor y compartiéndolo a los demás.

 

Ese dolor de culpa o desilusión estaba despareciendo y pensé: ¿y si todavía puedo ser feliz? ¿Y si alguien me puede amar de verdad? ¿Y qué tal si mi vida no tiene que ser dolorosa? En ese momento le dije “Jorge ya no quiero ser  solo tu “amiga”, sabes que me gustas y conmigo ya no se va a jugar”. Me baje del carro con una adrenalina llena de emociones de felicidad e impresionada por lo que había hecho. Ya no estaba alguien antes que yo, él tenía sus dudas y eso me estaba lastimando y por primera vez en mucho tiempo ya no lo permití, me puse como prioridad.

 

¿Por qué actué así con él? si era la persona más importante para mí, ponía en riesgo que se fuera. Porque me empecé a amar desde el primer día en que lo vi y no lo podía echar a perder sin compartirlo con él. 

 

 

“Si Alejandra, si mereces amor, tus padres te amaron desde el primer día de tu vida, tu madre luchó para alargar sus días y darte más, eres buena y sensible, si te importa el dolor de los demás, te arrepientes cuando lastimas, sabes pedir perdón, agradeces al que te ayuda, ayudas aunque no te agradezcan, lloras con injusticias, ríes con sorpresas, buscas ser mejor para mejorar con los que te rodean,  son valores que los tienes para vivir, vive y acepta ser feliz”

 

 

El amor en las personas ahí está, pero si no estamos listos para recibirlo nunca lo veremos. El camino a su lado ha sido lo más fácil porque así debe de ser, no hay dolor ni sufrimiento, ya no. Porque lo elegí a él cuando me decidí a ser feliz, porque él me eligió cuando le permití ver mi valor. Te amo ♥

 

 

 

Sin el afán de exponer siempre un pasado oscuro por que no fue así, claro que tuve maravillosos momentos, pero en mis escritos quiero narrar cuales son las cosas que hicieron estar en una depresión por muchos años y las cosas que me han pasado para lograr salir de ella, como ha cambiado mi manera de pensar, de sentir, sin la intención de darme crédito que mi manera actual es la correcta, pero para mí sí me está  funcionando, es por eso que lo comparto.

 

 

Gracias por leer

 

 

Hana Corral