Calladita te ves más...

Sagitario: Las mujeres de Sagitario tienden a ser originales y no aceptar con facilidad todas aquellas cuestiones en las que no están de acuerdo, generalmente son de las que dicen “las verdades” que nadie quiere oír, a pesar de que tengan la razón, es decir, son muy sinceras. No les gusta las mentiras y tienden a ser demasiado francas por ver a las personas tal y como lo son, con sus defectos y sus cualidades… etc etc   (página web http://maniademujer.blogspot.mx/2013/05/caracteristicas-de-la-mujer-de-sagitario.html )

 

 

Puedo poner todas mis características de toda una mujer sagitariana pero sólo puse ese párrafo para enfatizar esa parte de mí que me describe pintadita y tal cual todas sus letras.

 

 

Durante toda mi vida me jactaba por ser una persona se puede decir que amigable, nunca me faltaban amigas, soy de tener mejores amigas y conservarlas por décadas. Ahorita gracias a Dios están en mi vida mis “amigahermanas” desde la preparatoria, en mi infancia también tuve las mejores amigas, he sido muy afortunada.

 

Me llenaba de orgullo cada vez que mi papá me decía “eres igualita a tu madre en decir lo que piensan y tu mayor virtud es la honestidad”, como pavorreal le aceptaba el cumplido y con esa idea de “virtud” crecí llena de gratificantes muestras de amor y amistad.

 

Nunca había tenido ningún enfrentamiento con nadie, no soy conflictiva, me gusta hablar cuando me siento incomoda y las cosas se solucionan de inmediato, esa ha sido y es mi manera de comunicarme con las personas, hablar, decir mis sentimientos y saber los de la otra persona. Hasta en un punto me había funcionado bien. 

 

 

Hace unos años conocí a una persona que vino a remover todo mi equilibrio en la cuestión de quien soy y como soy. Esa persona es muy allegada a alguien muy importante para mí, entonces su manera de ser, pensar y actuar le di mucho valor.

 

 

Por primera vez en mi vida me topé con alguien que no empatizaba con mi manera de ser y no era cuestión de sacarle la vuelta y ya, para mí en ese tiempo era necesario darle la importancia de porque no podía encajar con su manera de ser, se desencadenaron conflictos y problemas que yo no sabía enfrentar, ¡era algo nuevo en mi vida!

 

 

Esa persona importante para mí en uno de los tantos problemas me comento: “es que dices muy directo las cosas y tal vez no debas decirlas así” .En ese momento sentí agua helada sobre mí, cuestionándome infinidad de cosas, pero la más importante ¿Pero que no es una virtud? Mi papá siempre me lo había dicho.

 

Caí en cuenta que esa “virtud” ahora me estaba ocasionando conflicto, que mis amigas y familia tal vez me lo pasaban porque me querían pero que en verdad no actuaba correcto y no me daba cuenta. Me empecé a avergonzar por mi manera de ser, esa autenticidad que me caracterizaba la tenía que eliminar si no quería tener más  problemas.

 

Se creó un grande complejo de mi manera de ser, porque toda yo era espontanea, toda yo era  autentica en decir las cosas que pienso, nunca con el afán de ofender, pero es verdad, no lo pensaba. Pero incluyo todo, opiniones, chistes, bromas, consejos, todo lo que pudiera salir de mi boca se enterró al momento que me hice responsable de los problemas que tenía con esta persona.

 

Entonces ¿Qué paso? Me perdí, me sentía observada, juzgada, que todo lo que dijera seria usado en mi contra, perdí totalmente mi esencia por miedo a regarla. Ya no me reía igual, en las reuniones dejé de opinar, dejé de bromear, pensaba tanto las cosas antes de decirlas que de tanto que las pensaba ya me daba flojera decirlas y al final de la noche no dije nada. Pero fue muy desgastante porque ya no sabía cómo actuar. Literal, todo lo que yo hiciera o no hiciera causaba conflicto en esa persona, por más que hablara o  disculpara, de nuevo habría otra cosa que “yo la iba a regar”.

 

Estuve bastante tiempo en esa guerra de encontrar una nueva identidad y no pude, actuaba a la defensiva, me sentía muy deprimida, me extrañaba, extrañaba a la hana que se sentía  toda poderosa con quien fuera y donde fuera. Hasta que puse un límite y marque distancia, saludos cordiales, yo siempre tan educada jaja, pero acepte que una relación de amistad no se daría y estaba bien, era obvio que no somos moneditas de oro,  pero ya más de mi parte siento que no podía poner.

 

Ahora era tiempo de recuperarme y poco a poco he intentado recuperar esa confianza de quien soy, fueron como dos años los que estuve con ese conflicto interno y he batallado bastante en aceptarme de nuevo tal y como soy, quede muy sensible al qué dirán, desgraciadamente todavía me importa un poco (sigo trabajando en eso).

 

De esto me queda la experiencia de ser humildes y aceptar nuestros errores, pero nunca anteponer nuestra esencia ante personas que no les agradamos. Ya puse un poco de filtro entre mi mente y boca jaja porque de cada experiencia uno debe de tomar lo bueno y lo malo, me siento afortunada de poder tener esa capacidad de aprender y que al final del día a donde vuelvo es al mismo sitio, a mí misma. Si yo  con mis valores y esencia me siento plena y feliz, el qué dirán no debe ser problema mío, es problema del que juzga.

 

Con el tiempo me queda claro que cuando vivimos con amor y libertad, nos damos cuenta de que las opiniones de otros no tienen nada  que ver con nosotros, todo tiene que ver con ellos mismos.

 

Me gusta quien soy, me gusta como soy, si algo me causa conflicto lo sano, si ofendo a alguien me disculpo, le doy gracias a Dios por mi esencia, le doy gracias a la gente que me ama como soy.

 

Tal vez ustedes hayan vivido algo similar o alguna experiencia con el mismo sentido, es muy fácil permitirle a los demás que lo que piensen de nosotros haga reacción en nosotros mismos, pero mientras veamos con humildad nuestras debilidades y defendamos nuestra esencia, nada perturbará nuestro equilibrio.

 

 

Gracias por leer ♥

 

 

Hana Corral.