"Ando en busca de una ingrata...."

"Ando en busca de una ingrataaaa

de una ingrata y presumida

que jugó con mi quereeeiiir...

traigo ganas de encontrarla pa'

decirle que de un hombre

no se burla una mujer

siquirriquisiquibum siquibum"

 

Ese canto se oía la mayoría de mis mañanas a lo largo de mi vida desde que fui niña, con voz gruesa y desentonada, pero con enjundia y jarabilla resonaba en el pasillo para luego con los brazos en alto citar uno de sus más emblemáticos poemas:

 

"Señores pido licencia 

para exponer mis razones

se me acabó la paciencia

y me bajo los calzones"

 

 

Con su cara a media espuma de rasurar en el baño, riendo viéndose al espejo citaba “que guapo amanecí hoy, que bárbaro”.

 

 

Con sus inolvidables vueltas bombéricas en el carro nos llevaba al colegio y a la hora de la comida nos pagaba 1 peso por rascarle la espalda mientras nos pedía que hiciéramos ruido para poder dormir su merecida siesta porque así se arrullaba más rápido. 

 

 

Su intento fallido por dejar las malas palabras nos tenía rebosando la alcancía con sus multas.

 

 

Ese es mi padre de la infancia y el de ahora, porque su piel pudo haber creado algunas grietas con los años, pero su corazón sigue siendo el de un niño.

 

Su emoción de notar sus primeras canas en su aferrado cabello negro azabache expresa  agradecimiento de sus pasos.

 

La tregua ante la vida cuando su corazón le jugó una broma y él lo tomó como un trueque de dar y dar.

 

Sus tropiezos culminados en su alma de servicio.

 

Hombre trabajador y de percha elegante, hombre rico con traje imponente, hombre sencillo vestido de vida, no pierde el brillo su alma activa.

 

Su lema “no pasa nada” es motivo para tomar con ligereza las jugarretas del destino y burlarnos con un “eipinis sei pudeicri” (apenas se puede creer en inglés) y seguir adelante.

 

Eso me enseñó mi padre, que la vida hay que verla con la mejor cara, si sonríes la vida te sonríe.

 

Su nombre Ramón Fernando Corral Castro

"Maistro Caco" su apodo cuando fué maestro

"Don Fernando" al hablarle con respeto

"El Moncho" para los compas (osea los hijos)

"Ferdinandos Corraleone" al bromear.

 

Gracias vida por tener a mi padre, gracias Dios por ser su hija, gracias papi por tus consejos, por tus risas, por tus bromas, por tus bailes, por tus cantos, por tus cariños. 

 

 

Enterito a tus 70!! Muchas felicidades padre mío! Y como dices tú “Viejos los cerros y reverdecen si i’ñor”! Te amo ♥

 

 

Gracias por leer

 

 

Hana Corral.