Honor a lo que ya no es...

Durante mis bien vividos 37 años, he tenido momentos (bastantes) de espacios de “limbo” como les llamo yo, ese momento de crisis emocional que termina y luego ya no sabes hacia dónde dirigirte.

 

 

Como a mitad de mis 20’s entre en una etapa de mucho aprendizaje (ahora le puedo llamar así) pero por muchos años y durante ese tiempo la llamaba la etapa más obscura de mi vida. El universo confabuló para que yo de la manera más fea aprendiera a ya no ser la niña fresa de papá.

 

 

Se los voy a resumir porque no se trata de estar leyendo cosas tristes (triste para una Jr. como yo en ese tiempo).

 

 

Un día mi papá, al que yo siendo madre todavía dependía económicamente de él cómo un 60% (osea mi sueldo lo usaba tal vez para comprar ropa, cigarros y la colegiatura de mi hijo) me dice hija mía te amo con todo mi corazón, pero de mí ya no obtendrás dinero, de mi tienes todo mi amor pero dinero ya no hay! Él se fue a vivir a Tecate BC. Ahí viene lo bueno Alejandra, ¿muy fregoncita? Demuéstralo!

 

 

Tuve que salirme de casa de mis papás porque la casa se pondría en venta, sacar a mi hijo de escuela privada a escuela pública, tuve problemas familiares, pleitos legales, un trabajo con un sueldo más bajo, un novio al que no entendí porque estaba ahí, me puse gorda, los vecinos de mi nuevo departamento me daban miedo (me salvo una tía que vive ahí) osea hasta había fantasmas! Jaja, toda mi vida era una desgracia hasta que colapse y caí con la psiquiatra, fui porque era una depresión fuertísima vivir eso, esa no era mi vida, no era mi realidad. Pues oh sorpresa que me diagnostican bipolaridad! Y yo what? Ah pues entre que me dio pena el resultado pero a una persona depresiva como yo en ese tiempo pues me encantó el diagnóstico para justificar mi depresión. Hasta presumía mis gotitas de la felicidad que sin ellas no podía vivir y toda la cosa, vivía en un viaje constante, porque literal me sentía drogada todo el tiempo, pastillas, gotas, gotas, pastillas, mi mente empezó a creer que necesitaba de eso para poder no estar triste, enojada, o cualquiera que fuera el sentimiento. Hasta que un día dije basta! Yo sé que soy más fuerte que esto. Recuerdo que estaba con todo el pastillero sobre la mesa para tomar y mejor las tiré (y mi otra hana se enojó jaja nsc) (me burlo de mi porque era obvio que era absurdo) claro que estaba en depresión, pues si vivía bien feo! Jaja osea no estaba haciendo nada nadita para ser feliz. Entonces tire las pastillas y me convencí que si durante años he sido una persona que tiende a deprimirse no es porque biológicamente algo este mal en mí, es porque no había fuerza, no había determinación, yo me permitía deprimirme.

 

Si se trata de decisión y puede ser muy fácil pero a mí me llevo años comprenderlo. Las cosas, la gente, la muerte, los amigos, el trabajo, la pareja, todo siempre estará ahí bueno o malo, depende como lo veamos para ver cómo nos afecta.

 

Entonces dije, ok! A la fregada estas tachas con receta y luego qué sigue? Para donde o qué? Papi? Dinerito? No? Ok… yo pues! Jaja…  cambie de trabajo, cambie de casa, metí a mi hijo a una mejor escuela, cambie de novio (yeiiii  hola esposo) y todo se puede escuchar muy fácil pero lo que me llena de satisfacción son los esfuerzos bien logrados sobre el proceso, mucho sacrificio, muchas ganas y sobre todo mi decisión de no volver a sentirme así. Y no, el universo no confabuló contra mí para que yo aprendiera bien o mal, el universo ahí esta y yo decido que dirección y como debo andar.

 

El punto es que a veces no sabemos honrar ese espacio del cambio, nos tiramos al piso por que nos pasó o no nos pasó tal cosa, queremos pasar de una cosa a otra inmediatamente y todo es un proceso. Cuando soltamos o dejamos ir algo, hay espacio para algo más pero es común que no sepamos que queremos o hacia dónde vamos. Por eso no hay que desesperarse y querer logarlo de inmediato. Nos puede pasar una y otra vez, como lo mencione antes, en trabajo, en el amor, en amistad, todo es un aprendizaje y todo lo que te pasa te cambia, así que seamos un poco más benévolos con nosotros y mejor reflexionemos antes de ir al otro paso. Ser agradecido con lo que vivimos porque eso nos guía hacia dónde vamos,  y sentirnos orgullosos por hacer algo que fue difícil o doloroso cambiar o soltar.

 

"Honra el espacio entre lo que ya no es y lo que todavía no es"

                                    -Nancy Levin

 

 

Gracias por leer ♥

 

 

Hana Corral.