La vida sabe tu propósito, solo faltas tú por descubrirlo

Hace algunos años en una plática con una persona muy querida me compartió su opinión sobre el tema de que todos venimos a esta vida por un propósito, yo en ese momento pensé que había captado el tema, que en efecto pues no nacemos nomas por nacer, que si bien Dios ya nos tiene un destino esté en nosotros vivir una vida plena, feliz, sin broncas, etc etc… Me comentó que desde antes de nacer firmamos un acuerdo de cómo será nuestra vida aquí en la tierra y aceptamos términos y condiciones, elegimos a nuestros padres, nuestra vida ya la sabemos cómo será; y ahí quité mi cara de dármelas de mujer sabionda y puse mi cara de “es momento de aprender” y nos adentramos en el tema y hablamos sobre nuestras almas, que creo fielmente que nunca muere aún nosotros moramos en esta vida. Total de esos temas fumados que te invitan a la reflexión.

 

Cierto o no lo que me compartió esa persona me dejo pensando en mí, en que si realmente yo acepté mi vida desde antes de nacer y si si o si no, sentí un compromiso con mi angelito interno de decirle upsi prometo que me voy alivianar! Jaja… Me imagine a un lado de Diosito con mis brazos y piernas michelinas siendo una bebé y mis alitas de ángel (obvi), dos colas en el cabello y volteando a ver hacia la tierra diciendo “acepto, confío en ella” y ya mis papás encargándose de lo demás!

 

¿Entonces? Que cagadero estoy haciendo?? Y dejen ustedes el cagadero externo (ya soy bien portada) hablo del cagadero interno! ¿Por qué actúo una felicidad falsa? ¿Por qué sigo reglas que no van conmigo? ¿Por qué deseo ser alguien que pienso que los demás quieren ver en mí? ¿Por qué no estoy viviendo lo que deseo? Sentí la necesidad de cortar con todo tipo de apariencia y aceptación de los demás para enfocarme en mis deseos y en ese preciso momento nació mi propósito de vida, compartir a los demás ese resurgir de dejar atrás mi opresión (por mí misma) y que cada una de las personas que queramos ser feliz hay manera e infinitas soluciones, solo es cuestión de decisión.

 

No vine a esta vida solamente a ser madre, esposa, amiga, psicóloga, soy afortunada que en el camino lo he sido (me falta la psicología, vuelvo en septiembre a la escuela), vine a esta vida a ser feliz y sentir amor y compartirlo con ellos. Soy afortunada que me di cuenta a tiempo para dar lo mejor de mí a ellos, que aprendan a vivir con amor y plenitud, que sepan que si se vale seguir sus sueños, que sepan que si se vale decir que no, que sepan que si empieza uno siguen los demás, y soy muy afortunada que ellos mis hijos, esposo, amigos y toda la gente que amo hayan firmado su acuerdo con Dios para compartirlo conmigo.

 

Ya dejé atrás las imposiciones sociales, me adapto que es diferente, pero a nadie le hago daño si no me maquillo y visto ropa más cómoda, o si dejé el “trabajo”, critican pero no me lastiman. Deje atrás mis imposiciones mentales, honre los tiempos, que lo que ha pasado en mi vida es eso, vida! Que las ganas es lo que importa, no el resultado, porque si no resulta no pasa nada, vuelvo a empezar. La simplicidad es lo que lo hace bello. Ya no me exijo, me comprometo y siempre por voluntad.

 

Todo eso se volvió mi propósito de vida y compartirla contigo que estás leyendo, para que ames vivir, para que recibas amor de ti y de los demás y así lo compartas también. Amate, cuídate, apóyate, perdónate, valórate.

 

Ese día o esos muchos días que has deseado estar mejor, se puede lograr, créemelo y repito, se puede lograr! Solamente con sentirlo, solamente con agradecer tu vida, porque siempre podemos volver a empezar y ser lo que deseamos. El día de mañana todos nos vamos a morir ¿y? que tu cielo empiece en vida para que solo sea continuación después de la muerte, así vas a soltar todos tus miedos.

 

No me cierro a verdades, no me cierro a equivocaciones, no me cierro a que todo es posible, porque al no cerrarme expando mis posibilidades y creo que nuestra alma y espíritu es infinito, aún sin saber que eso es verdad, no necesito la verdad para ser feliz, solo necesito creer en mí.

 

Agradezco lo que la vida me presta: mis hijos, mi esposo, mis padres, mi cuerpo y hasta la vida misma para vivir, aprender, equivocarme y corregir, para así poder descubrir mi propósito que la vida ya tenía para mí.

 

 

 

Gracias por leer ♥

 

 

 

 Hana Corral.